FAMILIA


LA BIBLIA Y LA FAMILIA

















Es sorprendente la cantidad notable de pasajes en las Escrituras que dejan importantes enseñanzas en cuanto a la familia. Desde Génesis hasta Apocalipsis es posible encontrar riquísimos conceptos, que orientan y aconsejan acerca de la familia. No podía ser de otro modo, siendo que la familia es el núcleo fundamental de la sociedad y el ámbito principal donde se desarrolla la personalidad humana. Como libro que tiene que ver con la totalidad de la vida, la Biblia no podía estar ajena al carácter y función de la familia.

Sin embargo, la perspectiva bíblica es vital ya que tiene que ver con la voluntad de Dios para la familia, y esto es importante, ya que él es su Creador. Seguir la orientación bíblica en cuanto a la vida familiar significa colocarse en la senda de la felicidad y la plena realización. No hacerlo es invitar a la desgracia y la frustración.

Hay tres verdades fundamentales que la Biblia nos presenta en cuanto a la familia. Estas tres verdades tienen su centro en Dios. En realidad, una familia feliz es aquella que tiene su centro en Dios y es guiada por él, ¿Cuáles son, entonces estas verdades?

La familia ha sido instituida por Dios

Esta es la primera y fundamental verdad. La primera mención que hace la Biblia con relación al ser humano tiene que ver con la familia. Dios dijo: "Ahora hagamos al hombre. Se parecerá a nosotros, y tendrá poder sobre los peces, las aves, los animales domésticos y los salvajes, y sobre los que se arrastran por el suelo." (Génesis 1:26, V.P.) Este propósito divino se conjugó por fin en la creación del ser vivo más insigne en el orden de la creación: el ser humano.














"Cuando Dios creó al hombre, lo creó parecido a Dios mismo; hombre y mujer los creó, y les dio su bendición: Tengan muchos, muchos hijos; llenen el mundo y gobiérnenlo; dominen a los peces y a las aves, y a todos los animales que se arrastran'." (Génesis 1:27, 28 V.P.).

Dios es el formador de la pareja y quien ha establecido sus fines. El es el Inspirador del amor y el Gestador de la vida en pareja. El es el Inventor del matrimonio y quien mejor sabe cómo ser feliz en ese estado. Según su Inventor, la vida matrimonial es una necesidad del ser humano. No es su propósito que el ser humano desarrolle su vida en soledad. Por eso creó el matrimonio y la familia, para que en su seno el ser humano aprenda a amar y a ser amado (Génesis 2:18-24).

Los propósitos de la familia fueron establecidos por Dios

Según la Biblia, hay por lo menos cuatro propósitos por los que Dios estableció la familia.

(1) Para ¡a propagación ordenada de la raza (Génesis 1:28). Es en el seno de la familia, y gracias al milagro de la sexualidad de la pareja, donde el ser humano encuentra su oportunidad de asociarse con Dios en su tarea creadora. Los hijos son el fruto del amor del hombre y la mujer, pero también del poder creador de Dios expresado a través de la responsabilidad creadora de sus criaturas.

(2) Para proveer compañerismo íntimo y amor mutuo. La sexualidad no es sólo para la reproducción, y la vida en pareja no es sólo para expresar su sexualidad. El compañerismo y la amistad son elementos fundamentales de la vida en pareja (Génesis 2:18, 24; Malaquías 2:14).
(3) Para salvar de la pasión sexual. Dios, como Creador, conoce bien a sus criaturas, y ha provisto lo necesario para su plena expresión y satisfacción (1 Corintios 7:2-9).

(4) Para promover el reino de Dios. Obviamente, si se cumplen los propósitos divinos arriba enunciados, esto redundará en el dominio soberano de la voluntad divina.











Su naturaleza es decretada por Dios

Enumeremos algunos elementos de la naturaleza de la familia, según lo propuesto en la Palabra de Dios.

(1) Una familia feliz requiere la independencia de sus propios padres (Génesis 2:24; Mateo 19:5; Efesios 5:31). Note la claridad y énfasis de estos pasajes bíblicos.

(2) La familia feliz supone una unión monógama (Génesis 2:24; Mateo 19:4; Malaqufas 2:15; Marcos 10:8; 1 Timoteo 3:2). Si bien en la Biblia se presentan casos de poligamia, es evidente que la voluntad de Dios, según vemos en el Nuevo Testamento, es la monogamia, es decir, la unión de un hombre y una mujer.

(3) La relación matrimonial feliz presupone, según la Biblia, una unión física, es decir, sexual (Mateo 19:5, 6; Efesios 5:31). La Biblia destaca como muy importante la vida sexual de la pareja.

(4) La clave para la felicidad matrimonial está en que ésta sea una unión cristiana (1 Corintios 7:39). La Biblia enfatiza la importancia de que la unión matrimonial sea "en el Señor". Es que verdaderamente cuando la pareja está unida por el Señor, está en mejores condiciones de desarrollar una familia feliz.

Tenemos, pues, en la Biblia, la mejor guía para lograr este propósito divino para la humanidad.

FUENTE: Deiros,Pablo A.El Hogar Cristiano,1984,Casa Bautista de Publicaciones.